Los tesoros de Oaxaca, Centro

Por: Zaira Celina H.S.

Nuestra aventura inició desde que nos pensábamos en ese destino, después preparamos nuestra mochila y llegó la noche en que partiríamos. Eran las 7:30 hr, nos sorprendió un pueblo muy pintoresco, limpio y vacío, como si nos estuviera esperando.
Nos rodeaban colores, murales y grandes árboles. El sabor era dulce, ligero y delicioso; chocolate con agua para iniciar el día en el bello Oaxaca y Santa María del Tule.

Chocolate caliente

Nuestra siguiente parada fue Hierve el agua. Bajamos sus veredas para poder contemplar mejor la gran cascada petrificada. Preparamos nuestras mejores poses para tomarnos fotos debajo de las cascadas de piedra. La vista era sorprendente, se veía inmensidad y belleza. Había humedad y un ligero olor a minerales. Después subimos a nadar en las frescas pozas, el agua era fría al principio, pero una vez que la cabeza estaba adentro, la temperatura era perfecta.

Así pasó la tarde, probamos mezcal y vimos como trabajan en los telares de Mitla.


Al llegar al hotel algunas personas nadaron un rato en la alberca, otras fueron a cenar, otras tantas terminaron la noche con un vaso de cerveza en la mano.
Al día siguiente tocó ir a la zona arqueológica de Monte Albán y al sorprendente Centro Cultural de Santo Domingo. El museo es magnífico, transporta a otra época, a una de ficción. Había libros tan viejos y esculturas sacadas de sueños. Para recorrerlo completo se necesita un día entero.


La tarde la pasamos en las calles del Centro de Oaxaca, rodeados de arquitectura colonial, mercados y olor a cacao. Nos despidió una ligera lluvia, que nos decía que había llegado el momento de partir.

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