¿Qué llevar en tu mochila para tu paseo a la Huasteca Potosina? Tips y recomendaciones

Por: Zaira Celina H.S.

La primera vez que me aventuré a ir a la #Huasteca Potosina decidí hacerlo por mi cuenta. Nunca me imaginé que gastaría más dinero al irme de esta forma que en un tour, tampoco pensé en que no estaba en la CDMX y no hay transporte todo el día ni a cada rato, por lo que fue difícil aprovechar los días que tenía planeados para conocer las bellezas de este destino natural tan sorprendente.

Jardín Surrealista de Edward James

Muchas personas me recomendaron hospedarme en Ciudad Valles, que porque está céntrico de todos los destinos más atractivos de la #Huasteca, pero me di cuenta que el costo del hospedaje se eleva bastante en comparación con Xilitla o Aquismón, debido a que es el punto más concurrido y en donde está la concentración comercial de la zona.

De Ciudad Valles viajé a Xilitla por casi dos horas en carretera, ya que quería conocer el famoso Jardín Surrealista de Edward James, ¡el cual me encantó! Pude nadar en las aguas cristalinas de aquellas pozas escondidas entre los matorrales (en la actualidad ya no se permite hacerlo, con la finalidad de conservarlas). También disfruté mucho contemplar la belleza de las perfectas telarañas que construyen de manera extraordinaria los arácnidos que protegen al bello jardín. Además, la arquitectura que se mezcla entre la naturaleza remite a un cuento mágico; se pueden contemplar figuras de grandes orquídeas, castillos, naves espaciales y figuras sorprendentes que remiten al cuento de Alicia en el país de las maravillas. Sin duda, este lugar es una parada obligatoria al visitar este bello pueblo de Xilitla.

Cabe señalar que en esta ocasión no pude visitar algunos parajes turísticos como Tamasopo y otros, debido a que era temporada de lluvia y los ríos estaban desbordados, por lo que no recomiendo ir en los meses de julio a septiembre.

La mejor temporada para visitar la Huasteca Potosina es de octubre a marzo. En abril la temperatura sube considerablemente y en mayo inicia la temporada de lluvias.

¡Si ya has decidido aventurarte a conocer la Huasteca Potosina, checa los tips de @alasmochileras para que puedas disfrutar al máximo la magnífica belleza de la #Huasteca!

  1. Menos es más. Este es el tip que siempre le damos a nuestros #voladores con mochila de @alasmochileras, siempre es más cómodo y seguro llevar sólo una mochila donde guardes todo lo necesario. En este paseo estarás casi todo el día caminando y nadando, por lo que sólo será necesario que lleves un traje de baño, un par de shorts y de playeras, tus zapatos acuáticos, un suéter o sudadera para en la noche, tenis o botines, bloqueador solar y repelente de mosquitos biodegradables, para cuidar que el agua de las cascadas y ríos no se contamine.
  2. Protector para tu celular. Pasaremos por cascadas que querrás fotografiar, pero si tu celular no es contra agua, con un protector de plástico estará a salvo. Si no consigues uno antes del viaje, en la mayoría de los parques venden estas fundas especiales contra el agua a un precio accesible (desde 30 hasta 120 pesos).
  3. Zapatos acuáticos. Este punto merece una mención especial. Este tipo de calzado permite que puedas explorar de manera cómoda y segura los espacios naturales de la #Huasteca. Con chanclas podrías resbalarte o torcerte el pie, si utilizas tenis, tardarán más en secarse. No te preocupes, también venden este tipo de calzado en cada parque que visitaremos (costo aproximado: de 120 a 200 pesos).
  4. Lleva agua, snacks, como fruta, chocolates, para siempre tener energía para las caminatas que haremos. Aproximadamente se caminan 20 minutos para llegar a cada parque, cascada o zona acuática.
  5. Utiliza zapatos cómodos, como tenis o botines, para caminar en suelo irregular y un poco húmedo.
  6. Lleva dinero en efectivo. Es difícil encontrar bancos o cajeros automáticos en los centros de algunos pueblos, pero en definitiva no hay opción de pago con tarjeta en los parques y zonas naturales. Es mejor cargar con dinero en efectivo.
  7. No olvides tus lentes de sol, gorra, bloqueador biodegradable y repelente de mosquitos.
  8. Lleva dos bolsas de plástico, una para tu ropa mojada y otra para los desechos que generes.
  9. Un cargador portátil para la batería de tu celular podría ayudarte en cualquier apuro, los recorridos son largos y querrás tomar muchas fotos a cada lugar que visitemos.
  10. ¡Prepara tu cámara para tomar las mejores fotos y videos que jamás hayas tomado!
  11.  ¡Ve con la mejor actitud para disfrutar al máximo la belleza de la #Huasteca Potosina!!

Ahora sí estamos preparados para disfrutar este increíble destino de nuestro país. ¡¡Ven con Alas Mochileras y vive esta aventura al máximo!!

Enamorándome de Oaxaca

De: Ángela Juárez

Mi nombre es Ángela Juárez, primero que nada, me gustaría decir que este viaje fue maravilloso gracias a las personas que me acompañaron, mi familia.

Ya adoptamos como una tradición en mi familia ir a visitar a la virgen de Juquila cada año y después ir a las playas de Oaxaca, nuestro recorrido empieza desde la CDMX hasta Juquila, que son aproximadamente diez horas en autobús. En el pedimento le compramos flores a la virgen y hacemos fila para pasar a tocar su manto y pedirle por nuestros seres queridos y por nosotros.

Después del pedimento nos vamos directo al hotel, que son otras 7 horas, lo primero que hacemos llegando es bañarnos para meternos a la alberca y preparar todo para el día siguiente. Y aquí es dónde comienza nuestra emocionante aventura.

El año pasado una de nuestras visitas fue a Puerto Escondido, en Puerto Angelito, que en lo personal me encanta el calor que hace en Oaxaca en verano, es delicioso. Las olas de Puerto Angelito son muy tranquilas y así puedo disfrutar más al nadar. Además, las personas que son de ahí son muy amables y muy cálidas.

Lo que más me gusta hacer en Puerto Escondido aparte de comer y disfrutar del mar, es ir a las rocas y ver los caracoles que hay y esperar ver pasar un cardumen. En esa foto estábamos viendo un pez que pasó.

También otro de nuestro destino fue Chacahua un pedazo de África en Oaxaca, una laguna que para llegar a ella es necesario entrar por lancha entre islotes cubiertos de manglares, que son hábitat de aves acuáticas desde Zapotalito.

El recorrido en lancha dura aproximadamente una hora, en él te muestran plantas acuáticas, águilas pescadoras, cigüeñas, garzas, pelícanos, pájaros carpinteros entre otras especies de aves. El señor de la lancha te da una exposición de biología de toda la naturaleza que se puede observar, lo que más llamó mi atención fue que las ramas de los árboles colgaran y en las puntas hubiera sal, y ver las islas dónde habitan aves, un verdadero espectáculo de la naturaleza.

En el recorrido también pasamos por un cocodrilario dónde cuidan a los cocodrilos de todos los tamaños, desde recién nacidos hasta los más viejitos y tortugas hermosas, es sorprendente ver a los cocodrilos de grandes tamaños y cada que ves que veo algo nuevo de Oaxaca, me voy enamorando más de México y por supuesto de Oaxaca y la naturaleza. El cocodrilo de la foto es una mamá protegiendo sus huevos que estaban escondidos en la tierra.

Me encantó cuando llegamos a Chacahua, me transmitió al instante mucha seguridad, paz, tranquilidad y todas las horas que estuve ahí fueron demasiado relajantes y hermosas. El agua estaba deliciosa y las olas eran suaves, la vista te enamora y hace que te quieras quedar ahí por siempre. Definitivamente quiero volver a ir, además que sus camarones estuvieron muy ricos. No hay duda que México tiene mucha riqueza y no dejemos de lado a la comida, que es deliciosa.

Amo mi país y me gustaría conocer más lugares, más gente, conocer más de su gastronomía, empaparme de la cultura y las tradiciones de cada estado que, aunque en internet viene toda la información, no es lo mismo que vivir la experiencia y tener tu propia opinión.

Amigas Vallarteras

De: María José PG

Una tarde del mes de mayo, de esas en las que la vida fluye con aroma a café, bocadillos y una amena charla, dos amigas se encontraban dialogando acerca de la masturbación femenina, el motivo: su artículo sería publicado en un libro sobre educación sexual. Intentaban plasmar todo ese mundo de ideas, pero terminaban cediendo al imaginario, de pronto, una sugerencia emergió:

  • ‘¿Y si vamos a Puerto Vallarta a escribir? Mi familia tiene un departamento ahí y nos ayudaría estar solas, sin internet.’
  • Y, la respuesta fue: ‘¡Compremos los boletos ya!’

 Una tarjeta de crédito e internet, les dieron boletos de avión por una estancia de dos semanas. Para ambas, sería la primera vez viviendo con una amiga y más aún, en un lugar fuera de casa. 

Llegó la ansiada mañana de junio, el principal equipaje: la emoción por la aventura. Aterrizaron en un lugar que las recibía con más de 30° C y, acompañadas del susurro del viento que parecía abrazar su llegada, arribaron al espacio que sería su santuario durante toda la estancia. La limpieza profunda, el acomodo de muebles y una ducha para recuperar la frescura fueron necesarias para recargar energía y ahora sí; ¡A ponerse a escribir! pero qué va, les esperaban catorce largos días para ello, y el apetito no podía esperar tanto, así que decidieron saciarlo con unas quesadillas gigantescas y exquisitas, repletas de queso gratinado (sí de ese que activa las papilas gustativas de sólo verlo), frijoles y una jugosa carne asada, sagrados alimentos que combinaron a la perfección con el rosado atardecer de aquel primer día.

Los días siguientes, llegaron al centro de Vallarta en uno de esos típicos camiones azules, de asientos duros, ruidosos, con ventanas enormes para ayudar un poco con el tremendo calor, que, por más que el acelerador se apretará, no se podía dejar atrás, y además, se empeñaba en acompañarlas por donde quiera que fueran, aunque el viento del malecón le daba batalla, la brisa del mar le ayudaba y el aleteo de los pájaros también hacia lo suyo, a veces lograban calmarlo un poco, pero otras veces fracasaban. Sin embargo, las amigas estaban muy felices de poder caminar entre las calles que rodeaban el malecón, descubrieron fondas coloridas que no daban crédito del sabor de sus recetas, bares con terrazas desde los que se podían tener vistas majestuosas del atardecer que se deslizaba sutilmente por el océano hasta lograr desaparecer, en ocasiones, el envidioso barco pirata también reclamaba las miradas, quedándose allí, relampagueando sus luces como si de estrellas se tratara, y sin duda, combinando perfecto con los mojitos de aquellas noches cálidas. 

Hubo tardes en las que esas mujeres sin rumbo terminaban en playas solitarias, con agua cristalina acompañando sus movimientos casi dancísticos, porque si otra cosa las unía era el amor por sus danzas. Otras tantas, el aire se llevaba sus sombreros mientras el mar las embestía y las señoras corrían a auxiliarlas ¡cuántas carcajadas después de tanta agua tragada! Y qué decir de la acogedora cafetería del chico con ojos bonitos que siempre les ofrecía agua fría a su llegada para calmar el calor corporal, ahí, con un matcha en mano se sentaban frente al ventanal a ver el andar de la vida.

El santuario también tenía su encanto, lo decoraron con piñas coladas y amenas platicas en el jardín, sí el mismo jardín del que una noche salió un raro insecto y picó a una de ellas en el cuello, por supuesto que pensaron lo peor después de semejante grito, pero nada que un mágico limón no haya podido curar. ¡Oh, glorioso y bendito limón! ¿Qué hubiese sido de las quesadillas de barbacoa sin el? Sublimes tentaciones que las obligaban a salir, para después caminar en el andador turístico e incluso bailar afuera de los antros que tempranamente abrían sus puertas. Justo así, entre olor a tierra húmeda, sonidos del mar, vibrante cielo azul, bailes, risas y fotos en extrañas esculturas, esas dos amigas pasaron varias tardes en el malecón de Vallarta que siempre las invita a regresar.

Nota: ¡Ya vieron como hasta ustedes se olvidaron del artículo que escribirían allá!

Oaxaca de Juárez

De: Julio Arenas

En cuanto uno tiene mediano entendimiento en la vida, nos llegan voces maravilladas por su grandeza, sus personajes históricos, artistas, tradiciones, música, bailes, arquitectura, gastronomía y colorido. En cualquier momento, nos alcanza hasta donde estemos, una muestra fascinante, una invitación a vivir de cerca la cultura Oaxaqueña.

Hay gente que va por todo México como quien va entre colonias cercanas varias veces, y está bien. Yo en cambio, aguardaba el viaje a manera de ensueño, postergado entre la rutina, la indecisión y la imposibilidad.

He paseado últimamente a algunos lugares interesantes y cercanos a la ciudad de México, sin mayor esfuerzo que el de subirme al autobús de alas mochileras, con amigos y vecinos. Un día, ésta pequeña y confortable agencia de viajes, anunció que haría un viaje a Oaxaca. ¡Santo dios! Aquí estamos hablando de un paseo de los grandes ¡Claro que voy! Le Decía en persona a la simpática anfitriona, de quien me ufano de ser amigo de luengos y tiernos años.

Sábado por la mañana. Sta. María del Tule Oaxaca

Descendimos del autobús, observé el entorno, la profundidad celeste de nubes muy blancas y los mudos e inmóviles testigos del tiempo. El palacio municipal, la iglesia, algunas casas, montañas en el horizonte y árboles. Nos acercamos al gran árbol del Tule, que en realidad es un enorme ahuehuete.

¡Este árbol vio a los antiguos habitantes de la colonia española! ¡A los habitantes prehispánicos! Bueno, es más, cuando en Europa andaba armando alboroto un santón que se hacía llamar Jesús, ¡este árbol ya existía! Y luego el entretenimiento pueril de buscar figuras en sus raíces. No cabía duda estaba en Oaxaca, todo me lo decía.

Cascadas petrificadas. Hierve el agua

Milenarias y enormes formaciones de minerales con forma de cascada, como del material del que están hechos los corales marinos, todo es blanco, cráteres y pozas. Después de un par de horas de senderismo para explorar el bosque seco que rodea el área, nos metimos a las pozas a remojar el cuerpo.

Hierve el agua

De camino al centro de Oaxaca, iba observando por la ventana del autobús. Pude constatar que sí hay suficientes canchas de basquetbol. Deporte de arraigo en Oaxaca. Vi una iglesia católica con una cancha muy jugada en el atrio, no como aquellas iglesias enrejadas con su cancha siempre nueva.
Majestuosas construcciones conforman el centro, entre ellas, el enorme templo de Sto. Domingo, grandes iglesias y la basílica. Un esplendoroso centro de capital en toda forma, avalado por la solemnidad y grandeza de sus calles y arquitectura.
Las calles con los nombres de los héroes nacionales e importantes sucesos de la historia de México como lo marca la regla.

Exconvento de Santo Domingo de Guzmán

En el hotel nos hicimos de un par de compañeros para la noche y salimos en plan de callejear y de “juerga”.
Entramos a un lugar de tantos. La música era la común de cualquier fiesta. Observaba a la gente bailar estos ritmos muy conocidos para mí, hasta eso tenían su estilo y animo especial.
De pronto, cambia el ritmo, se escuchan las típicas chilenas, no con orquesta oaxaqueña, sino una variante grupera. No quedó lugareño sentado, todos bailaban con gran entusiasmo y algarabía, se abrazaban como si se conocieran todos, hacían filas y formaciones, brincando con paso alegre, parecía que brindaban una estampa de Oaxaca a los cuatro mochileros que quedamos sentados, absortos y contentos.

Monte Albán

Patrimonio de la UNESCO, ruinas arqueológicas de civilizaciones prehispánicas milenarias, hay que situarse en buena perspectiva para ver su magnificencia, templos, plazas y campos de juego y sacrificio. Con los códices destruidos, es difícil comprender el sentido de las enormes construcciones. Lo que queda claro es el conocimiento astronómico y arquitectónico de aquella sociedad de enormes imperios. La visita a Monte Albán se complementa yendo al museo de Sto. Domingo, donde se ven herramientas y joyería de los antiguos pobladores.
Está uno de los mayores acervos bibliográficos de América Latina con libros incunables.
Por ahí andaba Carlos Slim paseando y presumiendo el museo a sus amigos extranjeros, saludó a los que estábamos cerca.

¡Aquí sí que convergen todos los olores y sabores de Oaxaca! En un lugar grande, nada ostentoso y si muy generoso. Quiero comprar algo para llevar, bolas de chocolate para preparar con molinillo, paquetes de pan de yema, ¡el tejáte me lo bebí ansioso en cuanto capté su sabor y virtud! Probé la auténtica y enorme tlayuda de tasajo, ¡que delicia! Y a correr para el regreso.

Mercado de comida 20 de noviembre

El amanecer de una sístole y una diástole

De: Miguel Núñez

Amanecía, con el frío refrescante recorriendo mis ganas y mis venas y sabía dentro de mí que sería la primera de muchas, como recordando el vértigo antes del bungie. Acomodé mis cosas pensando: “¿Cómo será?”… “¿Tú primer viaje? Siempre es bueno viajar solo, uno siempre tiene historias que contar al regresar, es una experiencia inolvidable y mira la que te has elegido…” Me contó que era profesora de primaria, lo pensé por su forma de hablarme y no sé si se dio cuenta de cómo le brillaban los ojos y como se aceleraba su respiración cuando hablaba de coordinar viajes. “Siempre me mandan para acá, no sé qué piensan pero yo disfruto de las cervezas de la placita de atrás, cuando lleguemos me acuerdas, tienes que ir ahí”. “¿Listos? ¡Buenos días! ¿Descansaron? “¡Diablos! Me dormí”. Estamos a 30 minutos de nuestro destino. Alcancé a ver las iglesias y cuando bajamos, sentí las calles empedradas. Pasamos el Jardín Juárez, que con una cálida bienvenida sabor tierra mojada, nos abrió las puertas del Pueblo.

La imagen real de la iglesia de San Miguel Arcángel se traspuso a un poster de una iglesia de San Miguel de Allende en mi casa. “¡Hey! no te vayas, te explico: pasando el jardín principal, hay otra placita, la de la cerveza, no olvides pasar al balcón, hay buena cerveza y una vista increíble, cuando volvamos, pasas, la mejor hora es cuando da la brisa al atardecer, antes de irnos”. Nos mostró el mercado de artesanías, ¡ah! Cuanto se puede hacer con aluminio: zoológicos y parques, sociedades enteras. “De aquí los dejo nos vemos a las 6”. Si no conoces San Miguel puedes perderte, aunque también puedes agradecerlo. Los colores de San Miguel invitan a soñar y revivir y simplemente me deje guiar aunque la coordinadora ya se había ido. “¡Adelante! Bienvenidos todos ¿conocen el tumbagón? Es el dulce típico de aquí: tienes que tomarlo con el dedo meñique y si se rompe quiere decir que eres infiel no a Dios sino a la pareja. ¿Quién quiere probarlo? 90 la caja chica” Todavía puedo escuchar las risas de algunas parejas en aquel local. Salí buscando la cerveza y la placita, pero el café no se me escapa, de veras.

Vi mucho extranjero así que salí preguntando a las personas que veía si eran de ahí pero casi todos estaban de paseo. ¿No hay San Miguelenses? Pensé que poco era endémico de ahí: el bellísimo trabajo de aluminio, la cerveza allende, el tramposo tumbagón y los pedos que monja que la vendedora insiste en decir que se aflojan con el calor: ¡42 grados en mayo! San Miguel se me dibujaba como un bello jarrón del Egipto antiguo cargado de historias y de té verde con especias… aun así me lo bebí sin preguntar.

A dos cuadras en calle insurgentes, una cantina me salvo la garganta y una cuadra más adelante otro local me salvo el corazón: un pequeño cuartito atiborrado de historias y de zapatos donde encontré: “Un perfume de ayer y otros cuentos”. Me compré otro café y me devoré la obra, estaba parado en medio de la calle y el perfume pronto impregno mi PH. El patrimonio cultural comenzó a desdibujarse y re hacerse frente a mis ojos… Me di la vuelta y me di cuenta que San Miguel oculta su historia tras tanto negocio y extranjero, es celoso al ojo superficial, a la ideología moderna del “espíritu viajero”. Mi corazón palpitó fuerte en medio de la calle: ¿Cómo es posible que un perfume diluyera tanto el aspecto de San Miguel? No fue el tranvía, ni la iglesia, ni el helado ni el dulce quebradizo, ni los empleados atiburrados de turismo. Fue poder sentir el aroma del verdadero San Miguel, por unos segundos. Y ahí empezó la verdadera aventura. Pero eso, te lo cuento después.     

¡¡Somos Alas Mochileras!!

Estoy sentada del lado de la ventana, mis ojos se inundan de hermosos paisajes, hay verdes pastizales, el sol cae lentamente y estoy feliz de conocer mi próximo destino. Cada que inicio un viaje tengo esa misma sensación de felicidad, de emoción, que se intensifica cuando es un nuevo destino.

Con cada viaje que he hecho me he dado cuanta que cualquier lugar me puede sorprender, que casi en cualquier lugar encuentro a alguien amable y una comida deliciosa para disfrutar. Incluso, si voy a un mismo destino, puedo ver algo diferente, es una experiencia diferente.

Lo que más adoro es estar entre la naturaleza, ver muchos árboles y escuchar agua correr, pero también disfruto de bellas iglesias, interesantes museos y sorprendentes zonas arqueológicas.

México es un lugar mágico, aquí puedes encontrar el destino ideal para ti; estar con esa persona especial en una cabaña rodeada de altos pinos y un clima frío, o disfrutar dell sol y el mar, nadando en un mar de agua azul turquesa. ¿Te gustaría viajar en el tiempo? Deberás ir a Tulum, Chichenitzá, Monte Albán o las pirámides de Teotihuacan.

Tu mochila tiene alas para llevarte a donde quieras. ¡Te invitamos a que vueles con nosotrxs! Somos Alas Mochileras. ¡¡Bienvenidx!!

Destacado

¡Hoy nos quedamos en casa para mañana viajar!

Han pasado casi tres meses de confinamiento debido a la pandemia mundial COVID19. Este tiempo y situación nos ha permitido reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida y la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente; es necesario hacer cambios en nuestros hábitos.

Por ejemplo, nos hemos dado cuenta que no es necesario comprar ropa cada quince días y que podemos cocinar en casa y comer más saludable y ahorrarnos unos pesos.

También hemos aprendido a valorar el tiempo y compañía que compartimos con algunas personas especiales, como amigues, compañerxs de trabajo y familia.

Este confinamiento también nos ha dado la oportunidad de hacer o retomar actividades que disfrutamos mucho; como leer un libro, hacer ejercicio en casa o escribir nuestros pensamientos más secretos.

Claro está que nuestro cuerpo extraña caminar en la playa, nadar en algún río o caminar por un pueblo mágico, ¡pronto lo haremos! Lo importante en estos momentos es seguirnos cuidándonos hasta que el semáforo de salud cambie de color.

En Alas Mochileras nos seguimos preparando y trabajando para cuando sea el momento de viajar, lo hagamos de la manera más tranquila y segura posible.


Mientras, les invitamos a estar al pendiente de nuestras redes sociales y participar en los concurso y actividades que organizamos. En este momento está activo el concurso de redacción de tu experiencia viajera (Da click aquí: https://alasmochileras.com/2020/06/08/participa-en-el-concurso-de-redaccion-de-experiencias-de-viaje-que-convoca-alas-mochileras-y-viaja-gratis/). ¡Queremos leerte! #QuédateEnTuCasa #ParaMañanaViajar

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Instagram: @alasmochilerass_01

Tel: 5527865028

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¡Participa en el concurso de redacción de experiencias de viaje que convoca Alas Mochileras y viaja gratis!

¡Aviso a todxs los voladores con mochila! ¿Quieren viajar gratis con Alas Mochileras? ¡Participen en este concurso que estamos lanzando especial para todes ustedes! Les queremos leer. 🤓🤓 ¡Anímense!
Para registrarse en el concurso, es en el siguiente link: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfK9-qSndjPnVSvF_8DyU7FuSzHSqq_SLm4LDRR8ufb0XIkkg/viewform?

Queremos leerte. ¡¡Participa!!

10 consejos para que tu primera experiencia de camping sea inolvidable

Por: Zaira Celina H.S.

Acampar es una experiencia que beneficia a la salud emocional y física de cualquier persona, pues permite estar cerca de un ambiente natural e incentiva una actitud de adaptabilidad.
Si quieres tener una experiencia inolvidable, sigue estos sencillos consejos que te da Alas Mochileras y después cuéntanos como te fue en esta divertida aventura.
1- Cerciórate de que tu tienda de campaña está en buenas condiciones. Verifica que no esté rota de la parte de abajo o que no tenga algún orificio o rasgadura.
2- Lleva una cobija que servirá como colchón o como base de la tienda. También puedes llevar una colchoneta, un tapete o hule espuma. Depende de lo que te resulte más cómodo y que ocupe menos espacio. Una cobija ocupa poco espacio y es muy fácil de conseguir.
3- Además de la cobija o base de la tienda, lleva un sleeping para cada persona que se vaya a quedar en la tienda , sino tienes sleeping, puedes llevar dos cobijas delgadas y afelpadas para cubrirte en la noche.
4- Lleva un pequeño candado para asegurar tu tienda.
5- Trata de no llevar objetos de valor como joyas, tabletas o computadoras.
6- No olvides utilizar un recipiente o una bolsa para guardar desechos y que no se queden en la zona de camping.


7- Recuerda llevar alguna lámpara que no necesite energía eléctrica.
8- Lleva un cargador portátil para que no se quede sin batería tu celular o cámara.
9- Lleva una garrafa de agua para que estés hidratado el mayor tiempo posible. También procura llevar chocolates o golosinas para subir la energía cuando sea necesario.
10- Para mayor confort al dormir, puedes llevar tu pijama para cambiarte en la noche y no olvides tu repelente de mosquitos y protector solar.

*Tip: No te pierdas las experiencias de camping que tenemos en Alas Mochileras. Búscalas en la página de Facebook o mándanos mensaje para saber de próximas salidas.

*¡Te recomendamos la experiencia de camping en Las Grutas de Tolantongo!