De: Ángela Juárez
Mi nombre es Ángela Juárez, primero que nada, me gustaría decir que este viaje fue maravilloso gracias a las personas que me acompañaron, mi familia.
Ya adoptamos como una tradición en mi familia ir a visitar a la virgen de Juquila cada año y después ir a las playas de Oaxaca, nuestro recorrido empieza desde la CDMX hasta Juquila, que son aproximadamente diez horas en autobús. En el pedimento le compramos flores a la virgen y hacemos fila para pasar a tocar su manto y pedirle por nuestros seres queridos y por nosotros.
Después del pedimento nos vamos directo al hotel, que son otras 7 horas, lo primero que hacemos llegando es bañarnos para meternos a la alberca y preparar todo para el día siguiente. Y aquí es dónde comienza nuestra emocionante aventura.

El año pasado una de nuestras visitas fue a Puerto Escondido, en Puerto Angelito, que en lo personal me encanta el calor que hace en Oaxaca en verano, es delicioso. Las olas de Puerto Angelito son muy tranquilas y así puedo disfrutar más al nadar. Además, las personas que son de ahí son muy amables y muy cálidas.
Lo que más me gusta hacer en Puerto Escondido aparte de comer y disfrutar del mar, es ir a las rocas y ver los caracoles que hay y esperar ver pasar un cardumen. En esa foto estábamos viendo un pez que pasó.
También otro de nuestro destino fue Chacahua un pedazo de África en Oaxaca, una laguna que para llegar a ella es necesario entrar por lancha entre islotes cubiertos de manglares, que son hábitat de aves acuáticas desde Zapotalito.
El recorrido en lancha dura aproximadamente una hora, en él te muestran plantas acuáticas, águilas pescadoras, cigüeñas, garzas, pelícanos, pájaros carpinteros entre otras especies de aves. El señor de la lancha te da una exposición de biología de toda la naturaleza que se puede observar, lo que más llamó mi atención fue que las ramas de los árboles colgaran y en las puntas hubiera sal, y ver las islas dónde habitan aves, un verdadero espectáculo de la naturaleza.
En el recorrido también pasamos por un cocodrilario dónde cuidan a los cocodrilos de todos los tamaños, desde recién nacidos hasta los más viejitos y tortugas hermosas, es sorprendente ver a los cocodrilos de grandes tamaños y cada que ves que veo algo nuevo de Oaxaca, me voy enamorando más de México y por supuesto de Oaxaca y la naturaleza. El cocodrilo de la foto es una mamá protegiendo sus huevos que estaban escondidos en la tierra.

Me encantó cuando llegamos a Chacahua, me transmitió al instante mucha seguridad, paz, tranquilidad y todas las horas que estuve ahí fueron demasiado relajantes y hermosas. El agua estaba deliciosa y las olas eran suaves, la vista te enamora y hace que te quieras quedar ahí por siempre. Definitivamente quiero volver a ir, además que sus camarones estuvieron muy ricos. No hay duda que México tiene mucha riqueza y no dejemos de lado a la comida, que es deliciosa.
Amo mi país y me gustaría conocer más lugares, más gente, conocer más de su gastronomía, empaparme de la cultura y las tradiciones de cada estado que, aunque en internet viene toda la información, no es lo mismo que vivir la experiencia y tener tu propia opinión.





